sábado, 15 de octubre de 2016
sábado, 8 de octubre de 2016
Regulación de las hormonas sexuales masculinas
Las células de Leydig
ubicadas en el testículo, por fuera de los túbulos seminíferos, son el lugar de
síntesis de la hormona testosterona. La testosterona pasa a la circulación
sanguínea. La testosterona, a través de un mecanismo de retroalimentación negativa,
inhibe la secreción de gonadotropinas. La hormona luteinizante (LH), producida
en la hipófisis, es la hormona reguladora específica de la producción de
testosterona.
Las células testiculares de
Sertoli, localizadas en los túbulos seminíferos, tienen como función principal
el control de la espermatogénesis y su función biológica es regulada por la
gonadotropina FSH u hormona folículoestimulante. Las células de Sertoli
secretan una serie de proteínas, algunas de las cuales entran al lumen del
túbulo seminífero y son importantes para la espermatogénesis. Una de las
hormonas es la inhibina, y su función principal es inhibir la secreción de la FSH.
Los cambios asociados al
comienzo de la adolescencia masculina están relacionados con el desarrollo del
eje hipotalámico–hipofisiario–testicular.
Eje
hipotalámico–hipofisiario–testicular
Al comenzar la pubertad, el hipotálamo empieza a
aumentar gradualmente la secreción de hormonas liberadoras de gonadotrofinas
(GnRH), las que estimulan al lóbulo anterior de la hipófisis para que secrete FSH
y LH.
Estas hormonas actúan sobre los testículos,
estimulando la producción de la testosterona (hormona sexual masculina), con la
cual aparecen los caracteres sexuales secundarios y el desarrollo de los
caracteres primarios.
Hormonas, crecimiento y desarrollo
La adolescencia es un período complejo en el
desarrollo de cualquier persona e involucra una serie de cambios físicos,
psicológicos y hormonales que permiten adquirir la capacidad de reproducirse.
La pubertad está asociada a un crecimiento
rápido y a la aparición de las características sexuales secundarias, mientras
que la adolescencia es un período de transición entre la pubertad y la edad
adulta. La adolescencia comienza con la aparición de los caracteres sexuales
secundarios y termina cuando cesa el crecimiento somático o del cuerpo.
El ser humano presenta una diferenciación de
sexos que puede verse incluso antes del nacimiento y viene determinada por el
aparato genital femenino (ovarios, útero y vagina) y masculino (pene y
testículos), los que constituyen los caracteres sexuales primarios. Pero, al
transformarse en adulto, aparecen diferencias de tipo corporal entre los dos
sexos; tales diferencias constituyen los caracteres sexuales secundarios.
En la mujer las características que aparecen son
las siguientes:
- Crecimiento de los huesos.
- Aumento del tamaño de las glándulas mamarias.
- Ensanchamiento de las caderas.
- Crecimiento del vello en las axilas y en la
zona púbica.
- Aparición de la menstruación.
- Aumento de la actividad de las glándulas
sebáceas.
Por su parte, los hombres presentan, entre
otros, los siguientes cambios:
- Crecimiento de los huesos.
- Desarrollo muscular.
- Aumento del espesor de la piel.
- Crecimiento del vello en las axilas, el bigote,
la barba, el tórax, las piernas, los brazos y el pubis.
- Eyaculación, que algunas veces ocurre durante
el sueño.
- Aumento de la actividad de las glándulas
sebáceas.
Los cambios corporales y hormonales afectan con
frecuencia el estado emocional de los adolescentes.
Los hombres pueden estar preocupados por la
falta o exceso de vello, la aparición del bigote, la fortaleza de los músculos,
los cambios de la voz y la primera eyaculación. Las mujeres pueden sentir
vergüenza por el tamaño de los senos, o preocuparse por la forma de las
piernas, la acumulación de la grasa en el cuerpo y el inicio temprano o tardío
de la menstruación.
Ejercicios
1. ¿Cómo explicarías las siguientes situaciones?
- La destrucción del lóbulo anterior de la
hipófisis en animales o por alguna patología en humanos, produce atrofia
testicular y regresión de las características sexuales secundarias.
- La inoculación de LH en la sangre de un ratón
aumenta, por algunos minutos, el nivel de testosterona en la vena espermática.
- Pequeñas cantidades de testosterona
introducida en el hipotálamo provoca atrofia testicular. En cambio, esta misma
acción no produce efecto en la hipófisis.
2. Explica la función de las gonadotrofinas (FSH y LH), la testosterona y la inhibina en la espermatogénesis.
3. Relaciona los niveles de FSH, LH, estrógenos
y progesterona en la fase folicular y luteinizante del ciclo menstrual.
4. ¿Por qué razón en los días de la menstruación
o cercanos a ésta la mujer es infértil?
5. ¿Por qué razón en el día de la ovulación o cercanos
a éste la mujer se considera fértil?
sábado, 1 de octubre de 2016
Hormonas y Ciclo Menstrual
Las hormonas son sustancias químicas que
controlan numerosas funciones corporales. Son producidas en el sistema
endocrino, el cual está formado por glándulas y tejidos secretores que no
tienen un conducto secretor como las glándulas exocrinas (por ejemplo,
glándulas sudoríparas). Por lo tanto, sus secreciones u hormonas son secretadas
y transportadas a través de la sangre. Las hormonas actúan como
"mensajeros" para coordinar las funciones de varios órganos del
cuerpo.
El sistema hormonal se relaciona principalmente
con diversas acciones metabólicas del cuerpo humano y controla la intensidad de
funciones químicas en las células. Algunos efectos hormonales se producen en
segundos, otros requieren varios días para iniciarse incluso semanas, meses, o
años.
Funciones que controlan las hormonas
Entre las funciones que controlan las hormonas
se incluyen:
- Las actividades de órganos completos.
- El crecimiento y desarrollo.
- La reproducción.
- Las características sexuales.
- El uso y almacenamiento de energía.
- Los niveles en la sangre de líquidos, sal y
azúcar.
Desde el punto de vista molecular existen
diferentes tipos de hormonas, la mayoría derivada de los esteroides y proteínas. La acción de cada
hormona depende de los receptores que tengan las células. Estos receptores son
específicos para una hormona determinada y se ubican en las células blanco
(donde ejerce efecto la hormona). Los receptores de hormonas proteicas se
ubican en la membrana plasmática de la célula blanco y los de hormonas
esteroidales se encuentran en el citoplasma y núcleo celular.
Las hormonas sexuales son esteroidales y
desempeñan un papel fundamental en el desarrollo sexual y del comportamiento.
Debido a que estas moléculas esteroidales son pequeñas y solubles en las
grasas, atraviesan fácilmente las membranas celulares. Una vez en el interior
celular, los esteroides pueden unirse a receptores en el citoplasma o el núcleo
y de esta manera influir sobre la expresión genética. Por lo tanto, las
hormonas esteroidales ejercen acciones variadas y de larga duración sobre la
función celular.
Las hormonas sexuales influyen de diferente
manera en el desarrollo de la sexualidad desde la concepción hasta la madurez
sexual, pues determinan el desarrollo de las características anatómicas, fisiológicas
y de comportamiento que distinguen al hombre y a la mujer.
En esta sección estudiaremos específicamente el
efecto de las hormonas sexuales en el ciclo menstrual y, en consecuencia, en el
desarrollo de los óvulos. Para ello, comenzaremos dando una descripción de los
eventos más importantes presentes en el ciclo menstrual y ovárico.
Regulación de hormonas sexuales femeninas
Desde la aparición de la primera menstruación
(menarquia) hasta la desaparición de ella (menopausia), las mujeres experimentan
cambios cíclicos en los ovarios y el útero.
Cada ciclo tiene una duración de unos 28 días
aproximadamente e implica la maduración de un ovocito y la adecuación del
endometrio para recibirlo, en el supuesto de que sea fecundado. Si no ocurre la
fertilización, el endometrio uterino se desprende y deja unas áreas
hemorrágicas que producen el sangrado menstrual. Podemos distinguir dos ciclos
que se producen simultáneamente (fig. 1):
El ciclo ovárico, que consiste en la maduración
de un folículo y expulsión de un ovocito secundario.
El ciclo menstrual, que consiste en la
preparación de un ambiente apto para recibir al ovocito fecundado (cigoto). Si
el ovocito secundario no está fertilizado es eliminado.
Ciclo ovárico
En el ovario ocurre una serie de eventos que
llevan al desarrollo de los ovocitos secundarios. Las etapas fundamentales de
estos cambios son:
- Fase folicular (crecimiento folicular): se
refiere a la evolución del ovocito primario y el comportamiento de las células
que lo acompañan (teca y granulosa), conjunto denominando folículo. Es una fase
de duración variable que comienza con el desarrollo de un grupo de folículos
por influencia de la hormona folículoestimulante (HFE) y la hormona
luteinizante (HL). Estas hormonas reciben el nombre de gonadotrofinas por su
acción sobre las gónadas femeninas y masculinas (ovarios y testículos). Luego,
se selecciona un folículo que va madurando y aumentando de tamaño hasta el día
de la ovulación y que secreta hormonas llamadas estrógenos. Éstos aceleran el
crecimiento del endometrio y, además, son responsables de las características
sexuales secundarias de la mujer.
- Ovulación: es el evento central del ciclo
femenino y corresponde a la descarga del ovocito secundario del folículo
maduro. Este hecho se produce por el brusco aumento de la hormona luteinizante
hasta llegar a un máximo en su concentración (“peak” de HL), que es seguido en
un lapso de horas por la ruptura de la pared folicular. En este evento se
completa la primera división meiótica.
- Formación del cuerpo lúteo: tiene una duración
constante de 14 ± 2 días. Después de la ovulación, la estructura folicular que
queda en el ovario se reorganiza y se convierte en una estructura glandular
conocida como cuerpo lúteo, que secreta progesterona y estrógenos. La hormona progesterona es la encargada de
preparar al útero para la eventual gestación. Si entre los 8 y 10 días después
de la ovulación no aparece alguna señal de presencia embrionaria, el cuerpo
lúteo inicia un proceso regresivo autónomo con caída en la producción de
estrógeno y progesterona, lo que desencadena la menstruación.
Ciclo menstrual
El ciclo menstrual es la secuencia mensual de
eventos que prepara al cuerpo para un posible embarazo. Comprende:
- Fase proliferativa: es el engrosamiento
gradual del endometrio debido al aumento del nivel de estrógenos.
- Fase secretora: comienza con la ovulación. La
progesterona modifica el endometrio, inhibiendo la fase proliferativa y
preparándolo para aceptar, implantar y nutrir al posible embrión.
Figura 1.-Ciclo
folicular y ciclo menstrual o endometrial y cambios hormonales asociados
El control de la
reproducción en la mujer es muy complejo. En él participan el hipotálamo (estructura
del sistema nervioso ubicada en el cerebro), la hipófisis (glándula endocrina
ubicada en el cerebro) y los ovarios. La glándula hipófisis tiene una parte
anterior (adenohipófisis) y otra posterior (neurohipófisis). Ambas son
controladas por el hipotálamo, tal como se muestra en la figura 2. En esta
figura también se incluyen hormonas que actúan durante el parto y en la
secreción de leche durante la lactancia.
Figura 2.
Eje hipotalámico-hipofisiario-gonadal: relación funcional y de control
Los cambios asociados al comienzo de la
adolescencia femenina están relacionados con el desarrollo del eje
hipotalámico–hipofisiario–ovárico (figura
2). Al comenzar la pubertad, el hipotálamo empieza
a aumentar gradualmente la secreción de hormonas liberadores de gonadotrofinas
(GnRH), las que estimulan al lóbulo anterior de la hipófisis para que secrete
HFE y HL. Las hormonas generadas por la hipófisis actúan sobre los ovarios, los
que liberan estrógenos y progesterona (hormonas sexuales femeninas), que causan
el crecimiento de los tejidos de los
órganos sexuales femeninos y la aparición de los caracteres sexuales
secundarios.
lunes, 26 de septiembre de 2016
domingo, 25 de septiembre de 2016
Páncreas endócrino
Introducción
Los islotes de Langerhans del páncreas están formados por grupos celulares situados entre las masas glandulares exocrinas. Producen al menos cuatro tipos de secreciones endocrinas y están inervados por fibras simpáticas y parasimpáticas que regulan esta secreción. Las células alfa producen glucagón y constituyen entre un 20 y un 30% del total de células de los islotes. Las células beta, productoras de insulina, representan entre el 40 y el 60% de la masa celular. Las células delta producen somatostatina y, al igual que las células F productoras de polipéptido pancreático (PP), no son más del 5-15% del conjunto de células de los islotes.
Insulina
La molécula de insulina está formada por dos
cadenas polipeptídicas de 30 y 21 aminoácidos unidas por puentes disulfuro.
Existen pequeñas variaciones entre las diferentes especies en cuanto a la
estructura química pero las funciones son idénticas. La importancia de la
insulina puede entenderse si se tiene en cuenta el hecho de que ha sido la
causa de concesión de cuatro premios Nobel en 1923, 1958, 1964 y 1979. La
síntesis de insulina en las células beta de los islotes pancreáticos ocurre en los
ribosomas en forma de pre-pro-insulina. Al igual que en el caso de otras
hormonas peptídicas, la molécula final activa es almacenada, tras sucesivos
cambios en su recorrido a través del retículo endoplasmático, en los gránulos
del aparato de Golgi, formando un complejo insoluble con el cinc.
Las funciones de la insulina son muy variadas.
Aunque las más conocidas se relacionan con el metabolismo de los carbohidratos,
no son de menor importancia las que ejerce sobre el metabolismo lipídico o el
de las proteínas. En general, la insulina es una hormona que estimula los
procesos anabólicos e inhibe los catabólicos. A corto plazo aumenta la oferta
de sustratos en el interior celular para el almacenamiento de energía y a medio
plazo provoca un incremento de las actividades enzimáticas relacionadas con la
formación de reservas energéticas.
Sobre el metabolismo de los hidratos de carbono,
la insulina aumenta el transporte de glucosa a través de la membrana plasmática
de las células en la mayoría de los tejidos, excepto en el cerebro (excluyendo
el centro de la saciedad hipotalámico), los túbulos renales, la mucosa
intestinal, las propias células beta pancreáticas y los eritrocitos. En el hígado,
la insulina estimula la síntesis de glucógeno inhibiendo la gluconeogénesis y
la glucogenolisis. Es, por lo tanto, una hormona hipoglucemiante.
Glucagón
El glucagón está formado por una cadena polipéptidica de 29 aminoácidos carente de puentes disulfuro.
Glucagón
El glucagón está formado por una cadena polipéptidica de 29 aminoácidos carente de puentes disulfuro.
Se sintetiza, al igual que la insulina
en forma de pre-pro-glucagón, en este caso en las células alfa de los islotes pancreáticos.
Las funciones del glucagón sobre el metabolismo de los carbohidratos son opuestas a las de
la insulina.
Básicamente, el glucagón estimula la glucogenolisis en el hepatocito y la gluconeogénesis, siendo por tanto una hormona hiperglucemiante.
Básicamente, el glucagón estimula la glucogenolisis en el hepatocito y la gluconeogénesis, siendo por tanto una hormona hiperglucemiante.
Somatostatina
Se sintetiza también en los islotes pancreáticos, en este caso en las
células delta. Su
principal función a este nivel consiste en reducir la velocidad de la
digestión y de la absorción de nutrientes en el tubo digestivo, ralentizando su
utilización para impedir cambios bruscos en el nivel de glucemia. Para ello, la
somatostatina inhibe la motilidad gástrica, duodenal y de la vesícula biliar,
reduce la secreción de clorhídrico, pepsina, gastrina, secretina y enzimas pancreáticas,
e inhibe la absorción de glucosa y triglicéridos en la mucosa intestinal.
Polipéptido
pancreático
El polipéptido pancreático (PP)
se localiza en la periferia de los islotes, junto a las células productoras de glucagón
y somatostatina, pero también hay PP en el tracto gastrointestinal, en íleon y colon
y en el sistema nervioso central y periférico. Es un péptido de 36 aminoácidos
cuya secreción se ve estimulada
por la ingestión de proteínas y por la acción vagal. Su función más clara parece consistir en la inhibición de la
secreción exocrina del páncreas. También inhibe la secreción biliar.
Regulación de la glucemia
En la regulación de la glucemia
intervienen diversas hormonas, no sólo producidas en el páncreas, sino otras
como la GH o los glucocorticoides, además del sistema nervioso vegetativo.
La
compleja serie de interacciones que se establecen entre todos estos factores
determinará finalmente, los niveles de glucosa en sangre, y es imprescindible
que estos niveles no sufran excesivas oscilaciones ni se alejen de unos límites
considerados como fisiológicos.
Esquema de la
regulación de la concentración de la glucosa en la sangre
Cuando la concentración de la glucosa es baja en
la sangre, el páncreas produce glucagón que estimula el desdoblamiento del
glucógeno y la salida de glucosa en el hígado. Cuando la concentración de la
glucosa sube, el páncreas secreta insulina que estimula la absorción de glucosa
por las células y la conversión a glucógeno en el hígado. También es posible
que frente a una situación de estrés se estimule la producción de ACTH que
actúa sobre la corteza suprarrenal para producir cortisol y otros compuestos.
Estas hormonas aceleran la degradación de proteínas y su conversión a glucosa
en el hígado. La estimulación de la médula suprarrenal, por fibras del sistema
nervioso autónomo simpático, produce adrenalina y noradrenalina que también
aumenta la concentración de glucosa en la sangre.
Funciones reguladoras del eje hipotálamo-hipofisario
El hipotálamo y la hipófisis forman una unidad fisiológica de gran importancia en relación con la síntesis de hormonas peptídicas. Entre las funciones que coordina este eje se encuentran el crecimiento somático, la maduración de las gónadas, la adaptación de la corteza adrenal al estrés, la secreción de leche, la liberación de hormonas tiroideas y la excreción de agua en el riñón. Además, el eje hipotálamo-hipofisario también contribuye a la regulación de la presión sanguínea y a la regulación del gasto energético global del organismo.
Funciones
hipotalámicas
Aunque
clásicamente se había considerado a la hipófisis como la glándula maestra en el
control endocrino del organismo, hoy día este papel se le atribuye principalmente
al hipotálamo. Además de las funciones hipotalámicas ya mencionadas,
relacionadas con la secreción de hormonas liberadoras o inhibidoras hacia la
hipófisis, el hipotálamo es responsable del control de la temperatura corporal
o de la regulación de la ingesta. Estas funciones las realiza gracias a las
numerosas conexiones nerviosas que posee con centros superiores cerebrales y a
su situación cercana a los canales de fluido cerebroespinal. Por este motivo,
al hipotálamo se le considera como el principal intermediario entre el sistema
nervioso central y el hormonal, es decir, como el transductor neuroendocrino
por excelencia.
Secreciones
hipotalámicas
En
el hipotálamo se liberan neurotransmisores, como la adrenalina, noradrenalina,
serotonina acetilcolina y diversos neuropéptidos, que permiten la comunicación
entre las diferentes neuronas. De entre todas estas sustancias, algunas
funcionan además como neuromoduladores, es decir, que no actúan directamente como
transmisores del impulso eléctrico de una célula a otra, sino que lo modulan,
estimulándolo o inhibiéndolo. Entre los neuromoduladores más conocidos
encontramos a los opiáceos endógenos, por ejemplo las encefalinas. Finalmente,
el hipotálamo también secreta neurohormonas mediante neuronas que se comportan como
verdaderas células endocrinas. Los gránulos secretores que contienen estas
hormonas viajan a lo largo del cuerpo celular y del axón y, o bien liberan su
contenido a la circulación portal hipofisaria para que las hormonas ejerzan su
función en la hipófisis anterior (hormonas liberadoras e inhibidoras hipotalámicas),
o bien alcanzan la circulación sistémica a través de la neurohipófisis, como
ocurre en el caso de la hormona antidiurética (ADHAVP) y de la oxitocina.
Hormonas
hipotalámicas y de la neurohipófisis
TRH
- hormona liberadora de tirotropina
La
hormona liberadora de tirotropina tiene la estructura química más sencilla de
todas las neurohormonas hipotalámicas. Consta de tres aminoácidos, ácido glutámico,
histidina y prolina. Sin embargo, tiene un gran rango de funciones entre las
que destacan la estimulación de la secreción de TSH y prolactina, su actuación
como neurotransmisor/neuromodulador en el cerebro y médula espinal, su
intervención en el control de la temperatura corporal y sus efectos diversos
sobre el comportamiento. La liberación de TRH está regulada por centros
superiores del encéfalo además de por retroalimentación negativa a través del
eje hipotálamo-hipófisis- tiroides.
GnRH
- hormona liberadora de gonadotropinas
La
hormona liberadora de gonadotropinas es un péptido de 10 aminoácidos que
estimula la síntesis y liberación de las dos gonadotropinas hipofisarias, la
hormona estimuladora del folículo (FSH) y la hormona luteinizante (LH). Una de
sus características más llamativas es el fenómeno de la secreción pulsátil, o
en forma de brotes, a intervalos de tiempo que varían entre especies. En la
GnRH este tipo de secreción es más evidente que en otras hormonas
hipotalámicas, hasta el punto de que la administración continua de esta hormona
suprime la liberación de gonadotropinas. La estrecha vinculación de esta
hormona con la función reproductora implica que su regulación sea relativamente
compleja y no se adapte al clásico esquema de retroalimentación negativa.
De
hecho, la liberación de GnRH está relacionada con los niveles de
estrógenos/progesterona durante el ciclo estral.
GHRH - hormona
liberadora de la somatotropina o de la hormona del crecimiento
La
hormona liberadora de la somatotropina o de la hormona del crecimiento presenta
un gran número de formas que difieren entre sí en el número de aminoácidos que
las componen, variando de 37 a 44. Su función, como su nombre indica, consiste
en estimular la síntesis y liberación de la hormona del crecimiento (GH) y en su
regulación por retroalimentación negativa intervienen las somatomedinas, hormonas
que producen los tejidos expuestos a la GH. Además, el estrés, incluyendo el
ejercicio físico, estimula su secreción, y la somatostatina la inhibe.
GHIH
- somatostatina
La
somatostatina no es en realidad una única hormona sino que el término incluye a
una gran variedad de polipéptidos formados por cadenas de 14 a 28 aminoácidos.
Entre sus funciones se incluye la inhibición de la liberación de GH, y de ahí
las siglas GHIH. Es también inhibidora de la secreción de la hormona
estimulante del tiroides (TSH). Está ampliamente distribuida por el sistema
nervioso central y por otros tejidos, siendo muy importantes sus efectos
inhibidores sobre la secreción de insulina y glucagón en el páncreas y sobre
algunas funciones gastrointestinales como la secreción ácida en el estómago, la
secreción de enzimas pancreáticos o la absorción intestinal.
CRH
- hormona liberadora de corticotropina
La
hormona liberadora de corticotropina es un péptido de 41 aminoácidos cuya
principal función consiste en estimular la síntesis y secreción de ACTH en la
hipófisis. La CRH está implicada en la respuesta del organismo a todas las
formas de estrés y por lo tanto existen muchos factores relacionados con su
regulación.
Entre
éstos destaca el cortisol, el principal glucocorticoide liberado por la corteza
adrenal, que inhibe la liberación de CRH por retroalimentación, mientras que la
hormona antidiurética (ADH) ejerce un efecto estimulador.
PIH/PRF
- hormona inhibidora de prolactina/ factor liberador de prolactina
El
efecto del hipotálamo sobre la liberación de prolactina en la hipófisis es
fundamentalmente inhibidor, y lo ejerce a través de la liberación de la hormona
inhibidora de prolactina (PIH) que es el neurotransmisor aminérgico conocido
como dopamina. Existe mucha controversia en cuanto a la existencia del factor
liberador de prolactina (PRF) como una hormona con entidad propia, pero sí está
claro que existen sustancias, entre ellas la TRH, que estimulan la liberación
de PRL.
ADH/AVP
- hormona antidiurética (ADH) o arginina-vasopresina
La
hormona antidiurética (ADH) o arginina-vasopresina es un péptido sintetizado en
las regiones supraóptica y paraventricular del hipotálamo. Una vez formada, la
ADH llega a la neurohipófisis a través del tracto nervioso supraóptico
transportada por la neurofisina II (un polipéptido hipotalámico) y se libera al
torrente sanguíneo, separándose de su transportador. Su estructura varía entre
las diferentes especies como refleja la figura 2-1. La función principal de la
ADH está relacionada con la regulación del equilibrio hídrico del organismo así
como de la osmolalidad. Por ello, cuando se detectan bajadas en la presión
sanguínea, disminución de la volemia, hipoglucemia, etc. se activa un
osmorreceptor en el hipotálamo que provoca la liberación de ADH. Por el
contrario, cuando en el seno carotídeo o en la aurícula izquierda las
estructuras especializadas correspondientes detectan una distensión por el
aumento del volumen sanguíneo, las neuronas receptoras llevan impulsos al
hipotálamo y se inhibe la liberación de ADH en la neurohipófisis. Otra
importante función de la ADH se relaciona con su actividad vasoconstrictora,
que se produce cuando la hormona se une a los receptores V1 del músculo liso de
los vasos y a los V2 de las membranas plasmáticas de las células de los túbulos
colectores renales.
Oxitocina
Las funciones de la oxitocina se ejercen fundamentalmente a nivel del útero y de la glándula mamaria. En el útero, la oxitocina se libera como consecuencia de los estímulos recogidos por los mecanorreceptores de este órgano y de la vagina y cérvix, estimulando las contracciones del miometrio durante el parto. Este reflejo se denomina reflejo neuroendocrino de Ferguson. El mecanismo de acción de la oxitocina en el útero implica la activación de canales de Ca2+ y la liberación de PGF2a. En la glándula mamaria, la succión de la cría estimula los mecanorreceptores de los pezones que generan un impulso nervioso aferente hasta hipotálamo provocando la liberación de oxitocina. Ésta actúa sobre las células mioepiteliales de los alvéolos contrayéndolas (reflejo neuroendocrino de succión). La adrenalina inhibe la acción de la oxitocina. La proteína transportadora de la oxitocina desde el hipotálamo a la hipófisis es la Neurofisina I.
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