jueves, 5 de abril de 2012

El comportamiento como respuesta

El comportamiento de un animal es la serie de acciones de respuesta a las señales o estímulos que provienen del medio. Los comportamientos que muestran los animales frente a situaciones de peligro se conocen como respuestas de huida, porque el animal reacciona preparándose para escapar.
En los mamíferos los cambios que se producen permitiendo la respuesta de huida son: dilatación de las pupilas, aumento de la frecuencia cardíaca, mayor flujo de sangre al cerebro y los músculos e inhibición del sistema digestivo, entre otros.
La respuesta de huida es instintiva pero puede ser modificada por el aprendizaje.
Como en otros tipos de comportamiento, la intensidad de la respuesta de huida depende del estímulo que la origina y de la manera que es percibido por el animal. Si el estímulo es leve, la respuesta será débil.
La respuesta de huida y el estrés
A principios del siglo XX, Hans Selye un estudiante de Medicina húngaro, notó que los pacientes presentaban ciertos síntomas generales por el solo hecho de estar enfermos. Años más tarde, observó algo parecido en las ratas que utilizaba en sus experimentos. Sobre la base de estas observaciones, Hans Selye propuso que existe un mecanismo común a todos los mamíferos para reaccionar ante situaciones nocivas. En una primera etapa la reacción frente a una amenaza es la respuesta de huida, pero como el cuerpo no se puede mantener en ese estado todo el tiempo ingresa en una segunda fase de alerta, de menor intensidad pero más prolongada. De persistir la amenaza el cuerpo se desgasta y se produce estrés.
El estrés no es una enfermedad en sí, sino que es un mecanismo que permite evitar o hacer frente a posibles riesgos y amenazas. Si un individuo se estresa constantemente, sus defensas colapsan y puede sufrir desde enfermedades leves a graves.
Las causas del comportamiento
A las señales que recibe un animal del entorno y que provocan en él un comportamiento específico, las denominamos estímulos.
La respuesta a un estímulo dependerá de la capacidad de percibirlo que tenga un individuo. Alguna especies de aves, reptiles, peces, protozoos y bacterias pueden percibir campos magnéticos; los perros escuchan sonidos que los humanos no registran, y los tiburones huelen sustancias en el agua en cantidades ínfimas. Es decir el comportamiento de un animal depende del estímulo que recibe. Una amenaza que desencadena la respuesta de huida es un estímulo externo que proviene del ambiente físico o de otros animales, pero el comportamiento de caza de un carnívoro puede estar regido por un estímulo interno, el hambre.
Cada tipo de estímulo provoca una respuesta diferencial, específica para ese estímulo, y puede constituir tan solo una parte de la señal que le llega.

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