domingo, 4 de octubre de 2015
domingo, 13 de septiembre de 2015
Regulación de la glucemia
Páncreas endócrino
El páncreas está formado por 2
tipos de células con funciones diferentes: las células que producen las
secreciones exocrinas, que son secretadas al duodeno e intervienen en la
digestión (constituyen el llamado páncreas exocrino) y las células que producen
las secreciones endocrinas y que constituyen unos islotes celulares o islotes
de Langerhans (constituyen el llamado páncreas endocrino).
El páncreas humano tiene
alrededor de 1 millón de islotes de Langerhans que están organizados alrededor
de capilares por lo que están muy vascularizados y además están inervados por
fibras simpáticas y parasimpáticas del sistema nervioso autonómico. En estos
islotes se encuentran 3 tipos de células: las células alfa que secretan
glucagón, las células beta que secretan insulina y las células delta que
secretan somatostatina. Las estrechas relaciones entre los distintos tipos de células
de los islotes permiten la regulación directa de la secreción de algunas de las
hormonas por las demás. Así, la insulina inhibe la secreción de glucagón y la somatostatina
inhibe la secreción de insulina y de glucagón.
Insulina. Efectos metabólicos
La insulina es un polipéptido de
51 aminoácidos. Las células beta de los islotes de Langerhans contienen
gránulos rellenos de insulina que se funden con la membrana celular y expulsan
su contenido a la sangre. La insulina se vierte en la sangre de la vena porta,
de modo que la sangre que llega al hígado por esta vía, la transporta en
concentración elevada. Es, por tanto, en el hígado donde ejerce su principal influencia
sobre el metabolismo de los hidratos de carbono aunque también en el músculo y
el tejido adiposo. La insulina se une a receptores glucoproteicos de la superficie
celular de las células diana, dando lugar a la inserción de transportadores de
glucosa preformados con lo que aumenta la captación de glucosa por las células diana.
Gran parte de la insulina
circulante está unida a una β-globulina pero la vida media de la insulina en el
plasma es muy breve, unos 5 minutos, porque enseguida es captada por los
tejidos, en especial el hígado, los riñones, el músculo y el tejido adiposo.
Una cantidad insignificante de la insulina circulante se elimina por la orina.
- Efectos sobre proteínas. La insulina causa transporte activo de aminoácidos al interior de las células así como incremento de la síntesis de proteínas y disminución del catabolismo proteico, favoreciendo el almacenamiento de proteínas en las células. La insulina y la hormona del crecimiento actúan de modo sinérgico para promover el crecimiento.
- Efectos sobre los lípidos. La insulina aumenta la lipogénesis con conversión de glucosa o de otros nutrientes en ácidos grasos y aumento de los depósitos de triglicéridos en el tejido adiposo. Asimismo disminuye la lipolisis.
- Efectos sobre los hidratos de carbono. La insulina se secreta en respuesta a un nivel elevado de glicemia y produce un efecto hipoglicemiante (disminuye los niveles de glucosa en plasma) lo que se debe a que facilita la entrada de glucosa en las células que poseen receptores para la insulina. Además acelera la conversión de glucosa en glucógeno (glucogénesis) con aumento de los depósitos de glucógeno en las células y disminuye la glucógenolisis y la gluconeogénesis.
Insulina: secreción y regulación
El principal elemento regulador
en la secreción de insulina son los niveles de glucosa en plasma (glucemia). La
glucosa actúa directamente sobre las células beta de los islotes pancreáticos
estimulando la secreción de insulina. Durante el ayuno, cuando la glucosa en
plasma es relativamente baja (alrededor de 3-4 mmol por litro) la insulina
apenas es detectable en sangre. Después de una comida normal, la secreción de
insulina aumenta a medida que aumenta la glucosa en plasma, alcanzándose unos
niveles máximos entre 30 y 60 minutos después del inicio de la comida, llegando
a aumentar entre 3 a 10 veces su nivel basal. El sistema nervioso autonómico
también interviene en la regulación de la secreción de insulina a través de su
inervación de las células beta pancreáticas. El principal efecto de la
estimulación simpática y de las catecolaminas circulantes es una disminución de
la liberación de insulina mientras que la estimulación parasimpática tiene el
efecto opuesto, aumenta la secreción de insulina.
Otras hormonas como la GH y el
cortisol, al provocar una hiperglucemia, indirectamente dan lugar a un aumento
de la secreción de insulina
Las vesículas secretoras de las
células beta del páncreas contienen además de insulina otros péptidos como el
péptido C del que no se conoce su actividad biológica. Todos ellos son
liberados a la vez cuando se estimula la liberación de insulina al plasma. El
péptido C se secreta en una proporción molar de 1:1 con la insulina y es un
marcador útil de la cantidad de insulina secretada. Más del 60% de la insulina
secretada es recogida por el hígado, al pasar a su través y, por tanto, no llega
a la sangre circulante. En cambio, el péptido C no es recogido por el hígado sino
que en su totalidad, pasa a la sangre circulante. Por tanto, el medir los
niveles de insulina en la sangre circulante no cuantifica la cantidad de
insulina secretada, en cambio el medir los niveles de péptido C, sí. Como el
péptido C es excretado en la orina, la medida de sus niveles en orina de 24
horas refleja la cantidad de insulina secretada durante ese tiempo. Así que el
medir los niveles de péptido C en orina de 24 horas puede ser utilizado para
comprobar la capacidad secretora de insulina que tiene un paciente.
La
cantidad de insulina disponible en un momento dado depende del equilibrio entre
su secreción y su inactivación. La insulina tiene un período de vida media en
el plasma de unos 6 minutos.
Glucagón. Efectos metabólicos
El glucagón es un polipéptido de
29 aminoácidos sintetizado y liberado por las células alfa de los islotes de
Langerhans del páncreas y, al contrario que la insulina, eleva el nivel de
glucosa en sangre. Es decir, es una hormona hiperglucemiante.
Igual que la insulina, su período
de vida media en el plasma es de unos 6 minutos.
Su principal tejido diana es el
hígado.
- Efectos sobre las proteínas. El glucagón aumenta la captación hepática de algunos aminoácidos y la gluconeogénesis o síntesis de nueva glucosa a partir de los aminoácidos, lo que contribuye a aumentar los niveles de glucosa en plasma.
- Efectos sobre las grasas. Aumenta la lipolisis, movilizando los ácidos grasos y el glicerol a partir del tejido adiposo lo que aporta sustratos metabólicos y permite que se ahorre glucosa para poder ser utilizada por el cerebro. El glicerol puede actuar como un precursor de la glucosa en la gluconeogénesis hepática.
- Efectos sobre los hidratos de carbono. El glucagón aumenta la glucógenolisis hepática e inhibe la síntesis de glucógeno con lo que más cantidad de glucosa pasa al plasma.
Glucagón. Secreción. Regulación
El principal estímulo para la
liberación de glucagón son los niveles bajos de glucosa en plasma o hipoglucemia.
La disminución de la glicemia estimula la secreción de glucagón y el aumento de
la glicemia la inhibe. De modo que la insulina y el glucagón actúan en sentido
contrario. Sin embargo, en la mayor parte de los estados normales, el mecanismo
de retroalimentación de la insulina es mucho más importante que el del
glucagón. De hecho, la insulina inhibe directamente la secreción de glucagón.
Pero cuando disminuye la ingestión de glucosa por ayuno o se utiliza en exceso
durante el ejercicio o en situaciones de estrés, entonces disminuye la glucemia
lo suficiente como para estimular la secreción de glucagón.
La secreción de glucagón también
es estimulada por algunos aminoácidos (en especial, la arginina y la alanina) y
por los estímulos simpático y parasimpático.
La somatostatina inhibe la
liberación de glucagón.
Glucemia. Regulación
La función principal del páncreas
endocrino es regular la glucemia o los niveles de glucosa en plasma. En una
persona normal la glucemia está controlada dentro de límites muy estrechos
entre 70 y 140 mg/ 100 ml de sangre (4-8 mmol por litro). Las hormonas
pancreáticas contribuyen a la regulación de la glucosa que tiene lugar minuto a
minuto.
La insulina es la única hormona
capaz de disminuir los niveles de glucosa en plasma y el glucagón es la hormona
hiperglucemiante más importante. Los sistemas de regulación de la glucemia
actúan rápidamente después de una comida y devuelven su valor a cifras
normales, por lo general a las 2 horas después de la última absorción de
carbohidratos.
El hígado funciona como un
importante sistema amortiguador de la glucemia. Al elevarse la glucemia y,
consiguientemente la insulina, después de una comida, hasta 2/3 partes de la
glucosa absorbida en el tubo digestivo se almacena en el hígado en forma de
glucógeno. En las horas siguientes, cuando disminuye la glucemia y la secreción
de insulina, el hígado libera nuevamente la glucosa a la circulación. Es decir,
que el hígado retira la glucosa de la sangre cuando está presente en exceso
después de una comida y la devuelve a la sangre cuando es necesaria entre
comidas. Es importante que el páncreas no secrete demasiada insulina durante el
período interdigestivo porque entonces la glucosa sería captada por otros
tejidos dejando al sistema nervioso central sin su aporte nutritivo. Otros tejidos
como los riñones, el músculo esquelético y la piel almacenan cantidades más
pequeñas de glucosa en forma de glucógeno. Todas las células que almacenan glucógeno
son capaces de utilizarlo para su propio metabolismo pero las células del hígado
y del riñón pueden, además, liberar glucosa a la circulación para que esté disponible
para otras células. Los riñones constituyen una fuente de glucosa plasmática
solo en caso de ayuno, de modo que en la mayor parte de situaciones el hígado
constituye la principal fuente de glucosa y desempeña un papel decisivo en el
suministro de glucosa al sistema nervioso central. Cuando los depósitos de glucógeno
son suficientes, cualquier exceso de glucosa en plasma se convierte en ácidos
grasos y se almacena en el tejido adiposo en forma de triglicéridos.
Otras hormonas también
contribuyen a mantener estable el nivel de glucosa en plasma como el cortisol,
la hormona del crecimiento, las hormonas tiroideas y las catecolaminas, pero la
acción de estas hormonas es más a largo plazo, no tan rápida como la de las hormonas
pancreáticas. Actúan cuando hay alguna situación de estrés en que es
fundamental mantener estable la glucemia.
Es
vital para el organismo conservar constante el nivel de glucemia. Se puede preguntar
la causa de esta importancia, sobre todo cuando la mayor parte de los tejidos
puede utilizar grasas y proteínas para obtener energía en ausencia de glucosa.
La respuesta es que la glucosa es el único nutriente que puede ser utilizado
por ciertos tejidos como el sistema nervioso central, la retina y el epitelio germinal
en cantidades suficientes para proporcionarles la energía que necesitan. El sistema
nervioso central requiere unos 110 gramos de glucosa cada día, de modo que más
de la mitad de toda la glucosa formada por gluconeogénesis durante el período
interdigestivo se emplea para sus necesidades metabólicas. El sistema nervioso
central es diferente a los otros tejidos en que puede captar glucosa sin intervención
de la insulina aunque algunas zonas del cerebro, como el hipotálamo son
sensibles a la insulina y es posible que esta hormona intervenga en el control del
apetito.sábado, 22 de agosto de 2015
Hipófisis: hormonas
Hormonas
adenohipofisarias
- GH. Hormona del crecimiento u hormona somatotropa, de 191 aminoácidos. Actúa sobre receptores periféricos y sus funciones son promover el crecimiento somático y modular el metabolismo intermediario.
- PRL. Prolactina, de 199 aminoácidos. Su función corporal es promover la producción de leche por la glándula mamaria.
- ACTH. Hormona corticotropa o adrenocorticotropina, de 39 aminoácidos, cuya función es estimular la corteza suprarrenal.
- TSH. Hormona tiroestimulante, estimulante del tiroides o tirotropa, de 201 aminoácidos. Estimula la liberación de hormonas tiroideas y el trofismo de los folículos tiroideos.
- LH. Hormona luteinizante o luteoestimulante, de 204 aminoácidos, estimula las células de Leydig en la gónada masculina y la función del cuerpo lúteo en la femenina.
- FSH. Hormona folículo estimulante o estimulante del folículo, de 204 aminoácidos. Estimula el folículo de De Graaf en la gónada femenina y las células de Sertoli en la masculina.
La GH es la
hormona mayoritaria de la adenohipófisis, siendo de naturaleza polipeptídica.
La secreción de GH (1,4 mg/día en adultos) ocurre de manera fluctuante a lo
largo del día, en descargas que duran 1-2 h, siendo una de las más
características e importante la que ocurre durante el sueño profundo, siguiendo
una ritmicidad circadiana.
1.
Regulación de la secreción
• Hipotálamo. GHRH (estimulante) y
somatostatina (inhibidora) de la secreción de GH, siendo más potente la
influencia de la primera que la de la segunda. La somatostatina posee una
multiplicidad de acciones centrales y periféricas, como la inhibición de la
secreción hipofisaria de TSH y la inhibición de la secreción pancreática de
insulina y glucagón.
• Estímulos que provocan liberación de
GH. Consisten en una serie de estímulos de naturaleza estresante como la
ansiedad, el dolor, el frío, la fiebre, también estímulos metabólicos como la
hipoglucemia, la disminución de ácidos grasos libres, o el ejercicio físico y
el sueño profundo.
2.
Acciones fisiológicas de la GH
• La GH actúa sobre diversos tejidos
periféricos generando su acción biológica directamente o a través de un factor
de crecimiento, el factor de crecimiento similar a la insulina (IGF-I), que es
producido por el hígado tras la estimulación del mismo por la GH circulante.
• Tanto la GH como su producto IGF-I
cierran el circuito de regulación inhibiendo la secreción a nivel hipotalámico
e hipofisario.
• En las etapas iniciales de la vida se
produce un incremento en la secreción de GH estimulando el crecimiento en niños
y adolescentes. Durante la edad adulta desarrolla efectos metabólicos. Aunque
se va produciendo una reducción progresiva de la misma, llegando a etapas de la
vejez con una casi ausencia de secreción de GH y niveles bajos de IGF-I.
3.
Acciones metabólicas directas
• De forma muy resumida es una hormona
anabólica, que estimula la síntesis proteica. Incrementa la captación de
aminoácidos (sobre todo en hígado, músculo y tejido adiposo) y su incorporación
a proteínas. Aumenta la síntesis de ADN y ARN, estimulando la división celular
y permitiendo durante los periodos de crecimiento un aumento de la longitud de
los huesos y de tamaño del resto del organismo.
• En el metabolismo de los glúcidos, es
una hormona ahorradora de glucosa y antiinsulinica. Aumenta los niveles plasmáticos
de glucosa disminuyendo la captación por parte de las células y aumentando la
glucogenolisis en el hígado. En cuanto al metabolismo lipídico, incrementa la
lipólisis en el tejido adiposo y la liberación de ácidos grasos libres al
plasma proporcionando así un sustrato energético no glucídico a las células.
4.
Acciones sobre el crecimiento
• La principal acción de la GH es
promover el crecimiento somático, manteniendo los tejidos en su tamaño adulto y
estimulando el crecimiento lineal durante la infancia y adolescencia.
• Sobre los huesos provoca el
crecimiento longitudinal actuando sobre el cartílago de crecimiento. La acción
sobre éste es dual; por una parte, la GH inicia la replicación de los
condrocitos, los cuales en su proceso madurativo segregan IGF-1 y, al mismo
tiempo, desarrollan los receptores para este factor de crecimiento. El
crecimiento óseo es por tanto una acción desencadenada por la GH, pero luego
conducida por el binomio GH más IGF-1. En el tejido muscular la GH promueve la
incorporación de aminoácidos y la síntesis proteica, siendo por tanto anabólica
y trófica sobre el mismo. Por el contrario, en el tejido adiposo, la GH
promueve la lipólisis liberando glicerol y AGL.
Estudio de
la prolactina (PRL)
La PRL es
la hormona que inicia y mantiene la lactación, producida por las células
lactotropas de la adenohipófisis, con estructura molecular es muy similar a la
de la GH y al igual que ella actúa sobre tejidos periféricos y no sobre otra
glándula.
• Regulación de la secreción.
La
PRL es la única hormona hipofisaria que se halla sometida a un control negativo
por el hipotálamo a través de una amina, la dopamina, la cual inhibe la
liberación de PRL. La administración intravenosa de TRH libera PRL y la
hipoglucemia insulínica estimula su secreción por un efecto estimulante
hipotalámico. Como todas las hormonas hipofisarias, la secreción de PRL se
produce en brotes o pulsos a lo largo del día y, de forma más acusada, por la
noche, pero, a diferencia de la GH, la hipersecreción nocturna ocurre al
comienzo de la noche y no se relaciona con etapas específicas del sueño. Otro
factor que estimula la secreción de PRL es el estrés inespecífico, los
estrógenos y la lactación.
• Acciones. Las acciones fisiológicas de
la PRL sólo se consideran importantes en la mujer gestante o lactante. La PRL,
durante el embarazo, prepara la lactación y, tras el parto, en una mama
preparada por dosis adecuadas de estrógenos y progesterona, estimula la
síntesis de proteínas específicas de la leche. Tras el parto y durante el
amamantamiento, el estímulo de succión sobre el pezón produce una señal
nerviosa que es transmitida por vía espinal hasta el hipotálamo, donde provoca
una inhibición de la secreción de dopamina y la subsiguiente descarga de PRL
para estimular la síntesis de las proteínas de la leche. Este estímulo provoca
también una descarga de oxitocina que contrae los folículos mamarios para su
eyección. Cuando la madre deja de amamantar, la ausencia de estímulo en el
pezón provoca, en aproximadamente una semana, la pérdida de secreción de PRL,
tras lo cual todo el sistema vuelve a la situación previa al parto.
Hormonas
neurohipofisarias
Las
neuronas de los núcleos hipotalámicos supraóptico y paraventricular sintetizan
dos péptidos de pequeño tamaño que son respectivamente la vasopresina o ADH y
la oxitocina.
Oxitocina
El
principal estímulo para la secreción de esta hormona es la succión del pezón,
los mecanorreceptores envían información sensorial que alcanza a las neuronas
del núcleo paraventricular provocando la liberación de la hormona en las
terminales axónicas localizadas en la neurohipófisis. Su unión al receptor es
estimulada por los estrógenos.
Acciones
hormonales:
- Estimula la contracción de las células mioepiteliales .
- Estimula la contracción del miometrio .
- Facilita el olvido de patrones de conducta .
- Estimula la secreción de prolactina .
- Estimula la secreción de ACTH .
- Disminuye la síntesis de testosterona .
- Controla la contractilidad de las fibras musculares del tracto genital masculino.
Vasopresina
o ADH
Péptido de
nueve aminoácidos muy similar al anterior, sintetizado por las neuronas del
núcleo supraóptico, siendo el principal estímulo para su secreción la
disminución de volumen de los líquidos extracelulares o el aumento de la
presión coloidosmótica del plasma.
Acciones
hormonales:
La hipófisis como glándula integradora entre el sistema nervioso y endócrino
Funciones reguladoras del eje
hipotálamo-hipofisario
El
hipotálamo y la hipófisis forman una unidad fisiológica de gran importancia en
relación con la síntesis de hormonas peptídicas. Entre las funciones que
coordina este eje se encuentran el crecimiento somático, la maduración de las
gónadas, la adaptación de la corteza adrenal al estrés, la secreción de leche,
la liberación de hormonas tiroideas y la excreción de agua en el riñón. Además,
el eje hipotálamo-hipofisario también contribuye a la regulación de la presión
sanguínea y a la regulación del gasto energético global del organismo.
Funciones
hipotalámicas
Aunque
clásicamente se había considerado a la hipófisis como la glándula maestra en el
control endocrino del organismo, hoy día este papel se le atribuye principalmente
al hipotálamo. Además de las funciones hipotalámicas ya mencionadas,
relacionadas con la secreción de hormonas liberadoras o inhibidoras hacia la
hipófisis, el hipotálamo es responsable del control de la temperatura corporal
o de la regulación de la ingesta. Estas funciones las realiza gracias a las
numerosas conexiones nerviosas que posee con centros superiores cerebrales y a
su situación cercana a los canales de fluido cerebroespinal. Por este motivo,
al hipotálamo se le considera como el principal intermediario entre el sistema
nervioso central y el hormonal, es decir, como el transductor neuroendocrino
por excelencia.
Secreciones
hipotalámicas
En
el hipotálamo se liberan neurotransmisores, como la adrenalina, noradrenalina,
serotonina acetilcolina y diversos neuropéptidos, que permiten la comunicación
entre las diferentes neuronas. De entre todas estas sustancias, algunas
funcionan además como neuromoduladores, es decir, que no actúan directamente como
transmisores del impulso eléctrico de una célula a otra, sino que lo modulan,
estimulándolo o inhibiéndolo. Entre los neuromoduladores más conocidos
encontramos a los opiáceos endógenos, por ejemplo las encefalinas. Finalmente,
el hipotálamo también secreta neurohormonas mediante neuronas que se comportan como
verdaderas células endocrinas. Los gránulos secretores que contienen estas
hormonas viajan a lo largo del cuerpo celular y del axón y, o bien liberan su
contenido a la circulación portal hipofisaria para que las hormonas ejerzan su
función en la hipófisis anterior (hormonas liberadoras e inhibidoras hipotalámicas),
o bien alcanzan la circulación sistémica a través de la neurohipófisis, como ocurre
en el caso de la hormona antidiurética (ADHAVP) y de la oxitocina.
Hormonas
hipotalámicas y de la neurohipófisis
TRH
- hormona liberadora de tirotropina
La
hormona liberadora de tirotropina tiene la estructura química más sencilla de
todas las neurohormonas hipotalámicas. Consta de tres aminoácidos, ácido
glutámico, histidina y prolina. Sin embargo, tiene un gran rango de funciones
entre las que destacan la estimulación de la secreción de TSH y prolactina, su actuación
como neurotransmisor/neuromodulador en el cerebro y médula espinal, su
intervención en el control de la temperatura corporal y sus efectos diversos
sobre el comportamiento. La liberación de TRH está regulada por centros
superiores del encéfalo además de por retroalimentación negativa a través del
eje hipotálamo-hipófisis- tiroides.
GnRH
- hormona liberadora de gonadotropinas
La
hormona liberadora de gonadotropinas es un péptido de 10 aminoácidos que
estimula la síntesis y liberación de las dos gonadotropinas hipofisarias, la
hormona estimuladora del folículo (FSH) y la hormona luteinizante (LH). Una de
sus características más llamativas es el fenómeno de la secreción pulsátil, o
en forma de brotes, a intervalos de tiempo que varían entre especies. En la
GnRH este tipo de secreción es más evidente que en otras hormonas hipotalámicas,
hasta el punto de que la administración continua de esta hormona suprime la
liberación de gonadotropinas. La estrecha vinculación de esta hormona con la
función reproductora implica que su regulación sea relativamente compleja y no
se adapte al clásico esquema de retroalimentación negativa.
De
hecho, la liberación de GnRH está relacionada con los niveles de
estrógenos/progesterona durante el ciclo estral.
GHRH - hormona
liberadora de la somatotropina o de la hormona del crecimiento
La
hormona liberadora de la somatotropina o de la hormona del crecimiento presenta
un gran número de formas que difieren entre sí en el número de aminoácidos que
las componen, variando de 37 a 44. Su función, como su nombre indica, consiste
en estimular la síntesis y liberación de la hormona del crecimiento (GH) y en su
regulación por retroalimentación negativa intervienen las somatomedinas, hormonas
que producen los tejidos expuestos a la GH. Además, el estrés, incluyendo el
ejercicio físico, estimula su secreción, y la somatostatina la inhibe.
GHIH
- somatostatina
La
somatostatina no es en realidad una única hormona sino que el término incluye a
una gran variedad de polipéptidos formados por cadenas de 14 a 28 aminoácidos.
Entre sus funciones se incluye la inhibición de la liberación de GH, y de ahí
las siglas GHIH. Es también inhibidora de la secreción de la hormona
estimulante del tiroides (TSH). Está ampliamente distribuida por el sistema
nervioso central y por otros tejidos, siendo muy importantes sus efectos
inhibidores sobre la secreción de insulina y glucagón en el páncreas y sobre
algunas funciones gastrointestinales como la secreción ácida en el estómago, la
secreción de enzimas pancreáticos o la absorción intestinal.
CRH
- hormona liberadora de corticotropina
La
hormona liberadora de corticotropina es un péptido de 41 aminoácidos cuya
principal función consiste en estimular la síntesis y secreción de ACTH en la
hipófisis. La CRH está implicada en la respuesta del organismo a todas las
formas de estrés y por lo tanto existen muchos factores relacionados con su
regulación.
Entre
éstos destaca el cortisol, el principal glucocorticoide liberado por la corteza
adrenal, que inhibe la liberación de CRH por retroalimentación, mientras que la
hormona antidiurética (ADH) ejerce un efecto estimulador.
PIH/PRF
- hormona inhibidora de prolactina/ factor liberador de prolactina
El
efecto del hipotálamo sobre la liberación de prolactina en la hipófisis es
fundamentalmente inhibidor, y lo ejerce a través de la liberación de la hormona
inhibidora de prolactina (PIH) que es el neurotransmisor aminérgico conocido
como dopamina. Existe mucha controversia en cuanto a la existencia del factor
liberador de prolactina (PRF) como una hormona con entidad propia, pero sí está
claro que existen sustancias, entre ellas la TRH, que estimulan la liberación
de PRL.
ADH/AVP
- hormona antidiurética (ADH) o arginina-vasopresina
La
hormona antidiurética (ADH) o arginina-vasopresina es un péptido sintetizado en
las regiones supraóptica y paraventricular del hipotálamo. Una vez formada, la
ADH llega a la neurohipófisis a través del tracto nervioso supraóptico
transportada por la neurofisina II (un polipéptido hipotalámico) y se libera al
torrente sanguíneo, separándose de su transportador. Su estructura varía entre
las diferentes especies como refleja la figura 2-1. La función principal de la
ADH está relacionada con la regulación del equilibrio hídrico del organismo así
como de la osmolalidad. Por ello, cuando se detectan bajadas en la presión
sanguínea, disminución de la volemia, hipoglucemia, etc. se activa un
osmorreceptor en el hipotálamo que provoca la liberación de ADH. Por el
contrario, cuando en el seno carotídeo o en la aurícula izquierda las
estructuras especializadas correspondientes detectan una distensión por el
aumento del volumen sanguíneo, las neuronas receptoras llevan impulsos al
hipotálamo y se inhibe la liberación de ADH en la neurohipófisis. Otra
importante función de la ADH se relaciona con su actividad vasoconstrictora,
que se produce cuando la hormona se une a los receptores V1 del músculo liso de
los vasos y a los V2 de las membranas plasmáticas de las células de los túbulos
colectores renales.
Oxitocina
viernes, 17 de julio de 2015
Principales glándulas endocrinas y sus hormonas
Concepto de hormona
En el concepto actual de hormona se incluyen la
mayoría de los mensajeros químicos intercelulares, independientemente de
que la vía de comunicación sea o no endocrina. En el concepto antiguo sólo se consideraban
hormonas los mensajeros químicos vehiculados por la sangre que ejercían su
acción en un lugar alejado del de origen.
Las hormonas pueden ser producidas en glándulas endocrinas, como es el caso de la glándula tiroides o las gónadas, en estructuras temporales como la placenta o el cuerpo lúteo, en zonas del sistema nervioso como los núcleos hipotalámicos o la neurohipófisis, en conjuntos celulares dentro de un órgano como ocurre en los islotes pancreáticos, o en otros órganos cuya función más conocida no corresponde exactamente a la producción de hormonas, como es el caso del corazón o del riñón. Una posible clasificación de las hormonas es aquella que las agrupa según su lugar de producción, y es la que detallamos a continuación.
Hipotálamo
Hormona
liberadora de tirotropina (TRH)
Hormona
liberadora de gonadotropinas (GnRH)
Hormona
inhibidora de la GH (GHIH, SRIF)
Hormona
liberadora de la GH (GHRH)
Hormona
liberadora de corticotropina (CRH)
Hormona
inhibidora de prolactina o dopamina (PIH)
Factor
liberador de prolactina (PRF)
Neurohipófisis
Hormona
antidiurética o arginina-vasopresina (ADH, AVP)
Oxitocina
Adenohipófisis
Hormona
del crecimiento o somatotropina (GH, STH)
Prolactina
(PRL)
Hormona
estimulante del folículo ovárico (FSH)
Hormona
luteinizante (LH)
Hormona
estimulante del tiroides (TSH)
Hormona
adrenocorticotropa (ACTH)
Lóbulo
intermedio de la hipófisis
Hormona
estimulante de los melanocitos (aMSH)
Otros
derivados Propiomelanocortina (PMOC)
Melatonina
Tiroides
Hormonas
tiroideas metabólicas (T3, T4)
Calcitonina
(CT)
Paratiroides
Hormona
paratiroidea o parathormona (PTH)
Páncreas
endócrino
Insulina
Glucagón
Somatostatina
Polipéptido
pancreático (PP)
Corteza
adrenal
Glucocorticoides
(cortisol)
Mineralocorticoides
(aldosterona)
Esteroides
sexuales
Médula
adrenal
Noradrenalina
o norepinefrina
Adrenalina
o epinefrina
Gastrina
Secretina
Colecistoquinina/pancreocimina
(CCK/PZ)
Péptido
inhibidor gástrico (GIP)
Péptido
intestinal vasoactivo (VIP)
Otros
Ovario
Estrógenos
Progesterona
Relaxina
Testículo
Andrógenos
Inhibina
Placenta
Estrógenos
Progesterona
Gonadotropina
coriónica humana (HCG)
Gonadotropina
sérica de yegua gestante (PMSG)
Lactógeno
placentario
Relaxina
jueves, 18 de junio de 2015
La sinapsis
Las neuronas tienen la capacidad de comunicarse entre sí y
con las células efectoras. En esta comunicación están implicados dos
mecanismos: la conducción del impulso nervioso y la transmisión sináptica. Las sinapsis (del
griego syn: contacto, haptein:
pegar = contacto bien estructurado) son
uniones funcionales especializadas entre neuronas, que facilitan el paso de señales
desde una neurona a otra o desde una neurona a células efectoras. Lo esencial
de una sinapsis es que facilita la
mezcla de señales. En estas uniones ocurren eventos
concurrentes que interactúan entre sí y modulan cualquier relación particular
entre sensores y efectores. Son los únicos
sitios del Sistema Nervioso en donde una parte puede influir sobre otra.
Según su morfología, las sinapsis se clasifican en: axodendrítica, axosomática, axoaxónica, dendrodendrítica,
dendrosomática y somatosomal. Las
tres últimas son exclusivas del SNC.
Las sinapsis pueden ocurrir a) entre neuronas b) entre una
neurona y una célula receptora c) entre una neurona y una célula muscular d)
entre una neurona y una célula epitelial.
Hay al menos 9 tipos de interacciones neuronales:
1) Acoplamiento Electrotónico: Existe un acoplamiento iónico entre las células. La base anatómica
es el conexón de las uniones de hendidura o Gap Junctions. Los conexones
son estructuras anulares de disposición hexagonal. Tienen forma cilíndrica (7,
5 nm. de longitud) y su pared está formada de 6 subunidades con forma de barra
que rodean un poro de posición central (1,5 a 2 nm. de diámetro). Los conexones
de ambas membranas contrapuestas se enfrentan quedando separados por un trecho
de 1,5 nm. De esta manera, los poros forman un canal hidrofílico que conecta a
las dos células adyacentes. A través de ellos es posible el paso de una serie
de metabolitos o iones de tamaño inferior a 2 nm. La permeabilidad de las
uniones de hendidura está influida por el pH, la concentración de calcio libre
y el AMPc: a) ante una lesión celular, la entrada de calcio y protones produce
el cierre de los poros, lo que impide la propagación de la lesión a células
vecinas b) un aumento del AMPc citosolico abre los poros. En consecuencia, por
el conexón es posible el flujo de corrientes catoelectrotónicas (positivas, inhibitorias)
y anoelectrotónicas (negativas, excitatorias) entre dos neuronas en forma bidireccional. El acoplamiento
electrotónico es común en células del SNC y astrocitos.
2) Sinapsis Eléctrica: En este tipo de unión, existe una separación de 20 a 30
nm. entre los elementos pre y post sinápticos. La corriente iónica pasa
directamente y sin retardo a la neurona adyacente. Se caracteriza por presentar
rectificación, es decir, la corriente pasa en un sentido preferentemente. Las
sinapsis eléctricas son casi inexistentes en mamíferos, pero se han descrito algunas
en los núcleos vestibulares del tronco encefálico, retina y corteza cerebral.
3) Sinapsis Química: En ellas, se libera uno o más mensajeros químicos (neurotransmisores) desde
las terminales axonales, atraviesan una hendidura sináptica, y se unen a un
receptor específico en la membrana postsináptica. A pesar de la gran variedad
de neurotransmisores que pueden liberarse, las sinapsis de este tipo son las
uniones neuronales más abundantes en el SNC
(se han estimado en cien billones: 1014). Son interacciones unidireccionales,
es decir, las señales químicas sólo van desde la membrana presináptica a la
postsináptica.
Las membranas pre y postsinaptica se sitúan paralelamente,
generalmente con una convexidad hacia la membrana presináptica. La hendidura
sináptica (10 a 30 nm. de ancho) contiene un material relativamente
electrón-denso que participa en la cohesión de ambas membranas.
En el citoplasma del botón presináptico se observan
mitocondrias y algo de REL; sin embargo, el componente más característico son
las vesículas sinápticas en las cercanías de la membrana presináptica. Se encuentran
exclusivamente en neuronas, tienen forma esférica con un diámetro entre 40 a 60
nm., y todas contienen la misma cantidad cuántica de neurotransmisor. La cara citosólica
de la membrana presináptica contiene un material denso formado por unidades cónicas
con extensión hacia el citoplasma adyacente (espinas sinápticas) que se
denomina zona activa de la sinapsis o densidad
presináptica. Suelen haber vesículas sinápticas
asociadas a este material, especialmente entre las espinas. En la cara
citosólica de la membrana postsináptica también se observa una capa discontinua
de material denso menos prominente (densidad
postsináptica), y en donde se anclan los receptores
del neurotransmisor. El grosor de estas zonas densas puede utilizarse para
clasificar las sinapsis químicas en: a) simétricas, con densidad postsináptica fina y una hendidura
relativamente estrecha (20nm.). Se relacionan con respuestas postsinápticas
inhibitorias b) asimétricas, en donde la densidad postsináptica es gruesa y la hendidura
es de 30 nm. Se asocian con respuestas postsinápticas excitatorias.
En la membrana presináptica existe un conjunto de proteínas
transmembrana que conforman canales de calcio. La llegada de un impulso
nervioso al botón terminal produce una despolarización de la membrana, lo que
causa la apertura de estos canales de calcio voltaje dependientes.
La entrada de calcio causa la migración y fusión de las
vesículas sinápticas con la membrana presináptica, liberándose el
neurotransmisor a la hendidura sináptica. El transmisor difunde rápidamente
hasta alcanzar los receptores específicos en la membrana postsináptica, lo cual
produce la apertura de canales y la entrada de iones. El flujo iónico
resultante despolariza la membrana postsináptica y se genera el impulso
nervioso en esta neurona.
4) Sinapsis Reciprocas: Son sinapsis químicas adyacentes y de polaridad opuesta,
por tanto, son bidireccionales. Es posible el paso de señales excitatorias e
inhibitorias. Se han localizado sinapsis recíprocas en el bulbo olfatorio.
5) Sinapsis Combinadas: La interacción neuronal consta de una sinapsis química y
un acoplamiento electrotónico a la vez. La presencia de este último tipo de
sinapsis hace que la interacción sea bidireccional. A través de ellas se
transmiten señales excitatorias e inhibitorias.
6) Sinapsis Mixtas: Es la presencia de una sinapsis química y una sinapsis
eléctrica juntas.
Permite a la neurona tener una vía de comunicación rápida
(sinapsis eléctrica) y otra relativamente lenta pero de acción prolongada en el
tiempo (sinapsis química). Las señales son unidireccionales y pueden ser
excitatorias o inhibitorias.
7) Sinapsis seriadas: Corresponde a sinapsis químicas adyacentes entre tres o
más células. Esta disposición permite prolongar los efectos sobre la neurona
postsináptica. Corresponde a un sistema multiplicador de señales de entrada.
Existe unidireccionalidad en la transmisión de señales, las cuales pueden ser
excitatorias o inhibitorias.
8) Modulación química de un
Acoplamiento Electrotónico: En este caso,
células acopladas son moduladas por una sinapsis química sobre ellas. Existen
diversos efectos según el mensajero que use la neurona moduladora; por ejemplo,
la dopamina desacopla a células de la retina, mientras que el ácido
gamma-aminobutírico (GABA) aumenta el grado de acoplamiento en estas mismas células.
La transmisión de señales es unidireccional y puede ser excitatoria o
inhibitoria.
9) Autapsis: Existe una sinapsis química de una célula consigo misma.
Esto ha sido comprobado en cultivos in
vitro de neuronas aisladas, las cuales luego
de unos días contacta sus prolongaciones consigo misma. No se sabe si las
señales son inhibitorias o excitatorias.
En el SNC existen dos tipos de uniones intercelulares muy
comunes: la zonula adherens y el punctum
adherens (un tipo más pequeño de zonula adherens).
Se han observado, entre dendritas, entre somas, entre dendritas y axones,
dendritas y somas, prolongaciones neuronales y astrocitos, axolema y sus
cubiertas, y entre segmentos axonales iniciales y terminales axonales.
Su función no es sólo unir estructuras o células, sino que permite
estabilizar los sitios de sinapsis y todo el sistema. De hecho, se han
encontrado varias uniones estrechas cercanas a la zona activa de una sinapsis
química.
martes, 16 de junio de 2015
Sistema Nervioso Autónomo
El
Sistema Nervioso Autónomo es el sistema encargado de mantener la homeostasis, controla
la frecuencia cardíaca, la temperatura corporal, la presión sanguínea,
interviene en el control de procesos metabólicos, en la respiración y
digestión. De hecho, una de las características principales del Sistema
Nervioso Autónomo es la velocidad con la que puede cambiar las funciones
viscerales.
A
pesar de que la principal función del Sistema Nervioso Autónomo es eferente al controlar
todas las funciones vegetativas del organismo, debe considerarse que el mismo
incluye no sólo neuronas motoras viscerales, sino también neuronas aferentes periféricas.
Estas últimas son células nerviosas que conducen impulsos hacia el Sistema Nervioso
Central y proporciona la información sobre la cual actúa el sistema. Los centros
integradores, médula espinal, tronco encefálico, hipotálamo y corteza límbica, utilizan
esta información y actúan en las neuronas motoras viscerales adecuadas.
El
Sistema Nervioso Autónomo se clasifica básicamente en dos sistemas: el sistema nervioso
Parasimpático que tiene a cargo los aspectos vegetativos de protección, conservación
y restauración ya que por su actividad regula la actividad cardíaca, favorece
la digestión y absorción y los procesos anabólicos. Y el sistema nervioso Simpático
que tiene a cargo los mecanismos de emergencia y la regulación autonómica masiva.
División
anatómica del Sistema Nervioso Autónomo
Las
porciones eferentes periféricas del Sistema Nervioso Autónomo, aquellas
neuronas que conducen los impulsos desde el Sistema Nervioso Central hacia la
periferia, se clasifican en Parasimpáticas o “craneosacras” y Simpáticas o
“toracolumbares”. Esta división entre Parasimpático y Simpático se hace sobre
la base de diferencias anatómicas, diferencias en los neurotransmisores y
diferencias en los efectos fisiológicos.
El
esquema anatómico básico del Sistema Nervioso Autónomo se basa en una vía de dos
neuronas. La primera de ellas, se denomina neurona preganglionar y a sus
fibras, preganglionares. Los cuerpos celulares de estas neuronas se localizan
dentro del Sistema Nervioso Central (tronco encefálico o médula espinal), y sus
axones hacen sinapsis en ganglios autonómicos con neuronas posganglionares
desde donde parten sus fibras también llamadas postganglionares.
Sistema
Nervioso Parasimpático
Los
cuerpos celulares de las neuronas preganglionares parasimáticas se ubican en el
tronco del encéfalo y la médula sacra, de ahí el nombre “sistema craneosacro”.
La mayoría de los axones que conforman el Sistema Parasimpático son
amielínicas, siendo muy pocas mielínicas. Los ganglios parasimpáticos se
localizan en cercanías de los órganos a los que inervan por tanto, las fibras
preganglionares son largas y las fibras postganglionares cortas.
La
división eferente craneal está compuesta por los nervios craneales III
(oculomotor),
VII
(facial), IX (glosofaríngeo) y X (vago).
-
Las fibras preganglionares del nervio oculomotor salen del tronco encefálico
para hacer sinapsis con fibras postganglionares en los ganglios ciliar y
epiescleróticos del ojo.
-
Las fibras preganglionares parasimpáticas del nervio facial están distribuidas
en tres vías. Algunas pasan por el ganglio esfenopalatino (pterigopalatino), a
partir del cual las fibras postganglionares inervan a las glándulas lagrimales,
nasales y orales y músculos lisos asociados. Una segunda vía sigue la cuerda
timpánica e inerva a las glándulas salivales submandibulares y sublinguales y la
tercer vía pasa directamente a estas mismas glándulas.
-
Las neuronas preganglionares del nervio glosofaríngeo pasan a través del
ganglio ótico o al plexo timpánico desde donde las fibras postganglionares
inervan a las glándulas salivales parótidas y orbitales.
-
Las fibras preganglionares del nervio vago salen juntas del bulbo raquídeo, el
cual aporta inervación parasimpática a todas las estructuras viscerales desde
la región faríngea caudal hasta las porciones superiores del colon. Las fibras
preganglionares en general terminan en neuronas distribuidas en las paredes de
los órganos que inervan.
Las
fibras eferentes sacras parasimpáticas salen desde la médula espinal con las
raíces ventrales de los nervios sacros. Estas fibras junto con fibras
simpáticas conforman el plexo pélvico, desde donde algunas fibras hacen
sinapsis con las neuronas postganglionares, mientras que otras continúan para
hacer contactos ganglionares en las paredes de los órganos pélvicos.
Sistema
Nervioso Simpático
El
Sistema simpático emerge desde la médula espinal torácica y de los primeros segmentos
lumbares, de ahí el nombre “toracolumbar”. Los cuerpos de las neuronas preganglionares
simpáticas se encuentran en la columna gris intermediolateral de la médula
espinal torácica y lumbar. Sus fibras abandonan la médula a través de los ramos
comunicantes blancos y terminan en algunos de los ganglios de la cadena
simpática o en la médula adrenal.
Los
ganglios de la cadena simpática pueden ser: ganglios paravertebrales los cuales
se extienden desde la base del cráneo hasta el sacro y los ganglios
prevertebrales (celíaco, mesentérico superior y mesentérico inferior).
La
mayoría de los ganglios simpáticos se ubican a cierta distancia del órgano al
cual inervan por lo cual las fibras preganglionares son cortas y mielínicas y
las fibras postganglionares son largas y amielínicas.
Las
fibras preganglionares pueden seguir diferentes caminos:
1.
Puede hacer sinapsis con las neuronas posganglionares del ganglio de la cadena paravertebral
en el mismo nivel en el que penetra.
2.
Puede atravesar, hacia arriba o hacia abajo la cadena y hacer sinapsis en
ganglios de otros niveles segmentarios.
3.
Puede seguir distancias variables a través de la cadena y luego salir de ella y
terminar en uno de los ganglios prevertebrales. Los ganglios prevertebrales
están relacionados con la inervación autónoma hacia las vísceras abdominales y pélvicas.
4.
Algunas fibras se dirigen nuevamente a los nervios espinales a través de ramos comunicantes
grises en todos los niveles de la médula espinal. Esta vía está compuesta por
fibras de tipo C, que se extienden a todas partes del organismo junto con los
nervios esqueléticos. Ellos controlan los vasos sanguíneos del músculo
esquelético, las glándulas sudoríparas y los músculos piloerectores.
5.
Puede atravesar la cadena ganglionar e ir a terminar en las células cromafines
de la médula adrenal.
Funciones
generales del Sistema Nervioso Autónomo
El
sistema nervioso autónomo inerva al músculo liso, al músculo cardíaco y a las células
glandulares, y provoca dos acciones efectoras: excitación e inhibición. En general,
cuando un órgano está inervado por fibras simpáticas y parasimpáticas, los efectos
se contraponen, esto es, si el simpático excita, el parasimpático, inhibe. Sin embargo,
la inervación simpática por sí sola puede aportar inervación recíproca mediante
terminaciones nerviosas de receptores alfa y de receptores beta. El resultado neto
depende del número de cada uno de los receptores.
A
continuación se describen algunas funciones del Sistema Nervioso Autónomo
Musculatura
del iris
La
actividad parasimpática causa constricción pupilar (miosis) y la actividad
simpática causa dilatación pupilar (midriasis).
Músculo
ciliar
El
enfoque del cristalino está casi totalmente controlado por el sistema nervioso parasimpático,
el cual provoca la contracción del músculo ciliar y por lo tanto la acomodación
del cristalina para la visión cercana.
Glándulas
del organismo
Las
glándulas nasales, lagrimales, salivales y muchas glándulas gastrointestinales
son intensamente estimuladas por el sistema nervioso parasimpático, lo que
habitualmente produce una abundante secreción acuosa. La estimulación simpática
tiene un efecto directo sobre las células glandulares haciendo que formen una
secreción concentrada que contiene enzimas y mucina. También produce
vasoconstricción de los vasos sanguíneos que irrigan las glándulas y disminuye
sus tasas de secreción.
Glándulas
lagrimales
La
estimulación de fibras parasimpáticas causa vasodilatación y secreción de las
células glandulares. La estimulación de fibras simpáticas causa
vasoconstricción; el efecto secretor es mínimo, pero puede provocar un aumento
del contenido mucoso de la secreción.
Glándulas
salivales
La
estimulación parasimpática produce vasodilatación y causa la secreción de volúmenes
relativamente grandes de saliva. En los rumiantes, la glándula parótida secreta
continuamente, aun cuando es posible que los nervios parasimpáticos proporcionen
un tono secretor a la glándula. La estimulación simpática produce vasoconstricción
y, en el perro, un aumento de los componentes orgánicos de la saliva.
El
incremento del flujo salival observado después de la estimulación simpática se atribuye
a la expulsión de saliva debida a la contracción mioepitelial.
Corazón
Los
nervios parasimpáticos se originan en el núcleo motor dorsal del nervio vago y pasan
con el nervio hacia el plexo cardíaco, inervando posteriormente los músculos de
las aurículas, los vasos, los nodos sinoauricular y auriculoventricular y al
tejido de conducción. Por lo tanto, la estimulación parasimpática tiene efectos
principales en las aurículas y el sistema de conducción, en donde produce la
disminución de la frecuencia cardíaca, casi no existe ningún efecto en la
función ventricular.
Los
nervios simpáticos se originan en los primeros segmentos torácicos de la médula
espinal. Las fibras posganglionares llegan al corazón en el plexo cardíaco para
inervar el nodo sinoauricular, las paredes vasculares y los músculos
auriculares y ventriculares. La estimulación simpática aumenta la eficacia del
corazón como bomba, provocando un aumento de la frecuencia cardíaca.
Vasos
sanguíneos sistémicos
La
mayoría de los vasos sanguíneos sistémicos, en especial los de las vísceras abdominales
y de la piel de las extremidades, se constriñen por la estimulación simpática.
La estimulación parasimpática casi no tiene efecto sobre la mayor parte de los
vasos sanguíneos.
Presión
arterial
La
presión arterial está determinada por dos factores, la propulsión de la sangre
por el corazón y la resistencia del flujo de esta sangre a través de los vasos
sanguíneos. La estimulación simpática aumenta tanto la propulsión por el
corazón como la resistencia al flujo, lo que se traduce en un aumento de la
presión arterial.
Contrariamente,
la estimulación parasimpática disminuye el bombeo cardíaco pero prácticamente
carece de efecto sobre la resistencia periférica. Sin embargo, el efecto general
es una caída en la presión arterial.
Sistema
respiratorio
Las
estructuras respiratorias que están inervadas por el sistema nervioso autónomo incluyen
el músculo liso de las vías aéreas, especialmente tráquea, bronquios y bronquiolos,
el músculo liso de las arterias y venas pulmonares y las células caliciformes
del epitelio bronquial.
Los
nervios parasimpáticos producen broncoconstricción y estimulación de la
secreción mucosa bronquial. La inervación simpática del músculo liso de las
vías aéreas causa relajación y dilatación bronquial, inhibición de las células
bronquiales y bronquiolares.
Sistema
digestivo
Esófago
El
sistema nervioso autónomo inerva sólo el músculo liso, no inerva el músculo estriado.
Los nervios parasimpáticos producen peristalsis y contracción del músculo liso,
y la estimulación simpática relajación del músculo liso.
Estómago
e intestinos
La
estimulación parasimpática produce contracción de la musculatura lisa del
estómago y rumen, aumento se la secreción gastrointestinal y relajación de los
esfínteres. La estimulación simpática produce constricción de los vasos
sanguíneos e inhibición de las secreciones del estómago y conducto intestinal,
inhibición de la musculatura lisa y contracción de los esfínteres.
Hígado
La
estimulación parasimpática produce relajación del músculo liso del esfínter del
conducto biliar y la estimulación simpática provoca glucógenolisis en el
hígado.
Vejiga
La
estimulación parasimpática induce la contracción del músculo detrusor de la
vejiga y relajación del esfínter mientras que la estimulación simpática
relajación del músculo y contracción del esfínter.
Órganos
genitales
La
estimulación parasimpática causa vasodilatación y erección del pene y clítoris.
Los nervios simpáticos son responsables de la eyaculación.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








